jueves, abril 29, 2004
LA PARTE CONTRATANTE DE LA PRIMERA PARTE...
Si están ustedes tan aburridos como para coger el contrato de lectura que les hice firmar cuando entraron por primera vez en este mi blog ( si no lo recuerdan, no se apuren, les hipnoticé para que echasen la firmita; bueno y también para que imitaran a una gallina, pero eso es otra historia, y me prometí no revelar la identidad de la persona que acabó poniendo un huevo), y echan un vistazo a la cláusula décimonomeneaba, apartado segundófilo, parrafada terceroide, punto octano, incisión palindrómica, a la derecha según se entra, curva cerrada arrás ojo lluvia, comprobarán como el autor se reserva el derecho, para aquellas ocasiones en la que haga honor al título de este su blog, de poner posts de relleno o corchopán para que el Sr. y Sra.. Blogspot no me precinten el chiringuito alegando que aquí hay menos letras que en una suma, y no porque uno se deba a su público (más bien mi público me debe a mí, concretamente un millón de euros cada uno, pagaderos pero ya).
Pues bien, no hace falta ser Rappel ( porque sus poderes adivinatorios serán los mismos lo sean o no, es decir cero mil cerocientos cero cero) para darse cuenta de que éste es uno de esos posts. Ahora bien, como no les puedo dejar sin su ración de pinchazos, ojos sangrantes, gritos de dolor y arañazos varios, utilizaré estos posts para colgar mis monstruitos, creaciones mías que se arrastran por los rincones oscuros y malolientes del disco duro de mi ordenador y que por mucho que fumigo, no se van. Para empezar, aquí les dejo un diálogo besuguil que escribí cierto día de cierto mes de cierto año ( que ni me acuerdo de cuándo lo hice, vale) y que pretendía ser un humildísimo homenaje a Groucho Marx (¡reverencia, reverencia!). Digo que pretendía, porque está más cerca de Karl que de Groucho, por lo plomizo, más que nada. Bueno, sin más dilación (dilatación sí, que ya le veo la cabecita) me envuelvo en mi capa negra y desaparezco entre la niebla, que llaman a la puerta...
- Que pase el siguiente, si tiene agallas. Y si tiene, tráiganle un cubo de agua salada.
- ...Buenos días, doctor.
- Pues serán para mí, porque para usted...
- ¿Cómo? ¿Tan mal me ve?
- ¿Mal dice? Me parece que se ha equivocado de dirección. Pero por un módico precio, yo mismo le organizo el entierro.
- ¡Pero si ni siquiera me ha reconocido!
- No se preocupe por eso, reconozco a un moribundo en cuánto le veo.
- ¡No me refiero a ese tipo de reconocimiento!
- ¿Entonces, ya nos conocíamos? Dios mío, tengo que cambiar de amistades...
- ...Qui...quizás sea mejor que vuelva en otro momento...
- ¿Hmm? ¿Qué pasa, ya se quiere ir? ¿Acaso no se fía de mí? ¿Es eso? ¿Acaso cree que ese título que tengo colgado en la pared lo pinté?
- P...¡Por supuesto que no, doctor! ¡Me fío de usted!
- ¿De veras? Me alegra que aprecie mi fino trazo de pincel... pero siéntese, por los viejos tiempos. Dígame, viejo amigo, ¿usted fuma?
- ...Hombre, de vez en cuando, doctor...
- Una vez un tipo me dijo lo mismo y descubrí que en realidad se fumaba diez cajetillas diarias.
- ¡Santo Dios, eso es terrible!
- Sobretodo si luego no te las pagan, ¡maldito ladrón!.Pero dígame, ¿bebe usted?
- ...bueno, alguna copa que otra, doctor...
- Excelente, porque no me gusta beber solo. ¡Un whisky para los dos! ¡Invita el caballero!
- ¡Pero doctor....!
- Está bien, está bien.....¡uno doble para el señor!
- Oiga, no creo que sea lo más apropiado...
- Tiene usted razón, que sea triple. O cuádruple. O múltiple. Para lo que le queda en este mundo, disfrute.
- ...Dios mío...¿Pero, tan grave es?
- Créame, he visto salchichones con mejor color que usted...¿dónde le duele exactamente?
- Pues verá, me duele aquí, en el pecho.....
- Ahá...
- ...y también aquí, en la rodilla....
- Ahá...
- ¿Está tomando nota de todo, doctor?
- Desde luego: 4 botellas de agua, 3 filetes de ternera, 3 Kilos de patatas, 2 botes de lejía...si no hago ahora la lista de la compra, luego se me olvida.
- ...pero...¡¡pero esto es inaudito!!
- ¿Inaudito? Pues debería intentar leerla, amigo. Me haría usted un favor, porque ni yo entiendo mi propia letra, ¡malditos médicos, se creen seres superiores con sus recetas y sus medicinas, cuando en realidad lo único que hacen es recetar matarratas y torturas varias!... ¿Dónde me ha dicho que le dolía?
- ...eh...decía que me duele aquí, en el pecho...
- Ahá...
- ...y que también me duele aquí, en la rodilla...
- Ahá...
- ...¿lo está apuntando todo, doctor?
- Desde luego: “Querida Agatha, nuestro matrimonio es un desastre. Lo he decidido, te dejo por mi enfermera. Ella me obliga.”
- ...¿Pe...pero qué hace?
- Le escribo un carta mi mujer. La quiero tanto, que la dejo por otra. Me molesta tanto amor.
- ¿¿¡¡Y cree usted que este es el momento oportuno para hacerlo!!??
- ¿Sabe qué? Tiene razón. Primero me reconcilio con ella, luego la dejo, me reconcilio, la dejo, me reconcilio, la dejo. ¿Por dónde iba?
- ...Me estaba preguntando que...
- ¡Ah sí, cierto!
- ¿Ya se sitúa?
- Sí, ahora tocaba reconciliación. Y dígame de una vez dónde le duele, porque no me está ayudando en nada.
- ¿¿Otra vez??
- ¿Otra vez le duele? No sé si tumbarle en la camilla o en el ataúd.
- ...Me refería a que...mire, es igual...me duele aquí, en el pecho...
- El pecho...ahá....
- Sí, y también en la rodilla...
- La rodilla...ahá...
- ...eh...¿lo...lo está apuntando todo, doc...doctor?
- Desde luego: “ Harry se acercó lentamente y acarició su voluptuoso pecho, mientras ella encajaba la rodilla en su entrepierna” ¿Qué la parece la novela erótica que estoy escribiendo? ¿Estaría dispuesto a pagar por leer esto?
- ¿¿Qué?? ¡Esto es absurdo!! ¡¡No entiendo nada!!
- ¿No entiende nada de lo que he leído? Pues no sabe usted lo que se está perdiendo, amigo...mire, le haré un oferta que no podrá rechazar: pague ahora y lea después. ¿tentador, eh?
- ¡Usted está chiflado!
- Y lo mejor de todo es que puedo recetar medicamentos. No hace falta que me diga nada más, ya sé cuál es su enfermedad.
- ¿¿De veras, doctor?? ¡Dígamelo, por favor!
- ¿Cómo se llama usted?
- Sr. Lester.
- Bien, Sr. Lester, le comunico que sufre el conocido como mal de Lester.
- ¿Cómo dice? ¿La enfermedad se llama igual que yo?
- Es curioso, pero eso mismo dijo el otro Sr. Lester.
- ¿Hubo otro Sr. Lester?
- Sí, se llamaba John Muller Jones.
- ¿?...¿entonces porqué lo llama Lester?
- Sus amigos le llamaban Lester.
- ¿Y porqué?
- Porque tenía la misma cara de tonto que usted, y ahora calle y déjeme hablar. Sepa que el Sr. Lester murió hace dos meses.
- ¿¿Qué?? ¿Entonces....es mortal?
- ¿Caer desde un noveno piso? El pobre Sr. Lester es la prueba de ello.
- ...Pero...¿no murió del mal de Lester?
- Sí. El pobre Sr. Lester estaba en su apartamento cuando murió del mal de Lester. Luego, se tiró por el balcón.
- ...Oiga....pero....¿me está diciendo que una vez muerto se tiró por el balcón?
- ¿No ha oído nunca que los cadáveres tienen espasmos?.
- Sí...
- Pues el Sr. Lester los tuvo todos de golpe.
- ...Santo Dios...¿ Y qué podemos hacer, doctor?
- Le recetaría una noche con mi enfermera, pero sospecho que moriría de sobredosis. Así que le recetaré un poco de Oxinobarrinocleicosix en pastillas.
- ¿Oxinobarrenequé?
- No sé, ya me he olvidado.
- ...Nunca había oído hablar de ese medicamento...¿eso existe?
- No, pero me encanta putear al farmacéutico. ¿Sabe?. Podríamos patentarlo nosotros, ¿qué le parece? ¡Me haría rico! Nos repartiríamos el trabajo a medias: usted vende el medicamento y yo me quedo con todo el dinero.
- ¿¿Pero qué dice??
- Tiene razón, la idea es mía y no tengo porqué compartirla con nadie. Olvide todo lo que he dicho, excepto lo de quedarme con todo el dinero. Mejor aún, deme todo su dinero y olvídese de mí.
- ¡Estamos hablando de mi vida y usted se lo toma a broma!
- Yo nunca bromeo con el dinero, caballero. Démelo todo y ya verá que poca gracia le hace.
- ¿Me proporcionaría un buen tratamiento, doctor?
- A usted no sé, pero al dinero tenga por seguro que sí.
- ¡Bueno, ya está bien! ¡Es usted un impresentable!
- Desde luego. Jamás me presentaría a un tipejo como usted.
- ¡¡Siga así, y le demandaré!!
- Debería usted saber que he ganado todas las demandas que me han puesto.
- ¿Cómo?
- Sobornando.
- ¿A los jueces?
- A mi abogado.
- ...eh...¡pues me quejaré ante el Colegio de Médicos!
- Pues no vaya ahora.
- ¿Por qué?
- Es la hora del patio.
- ¡¡¡Me largo de aquí!!! ¡¡¡Usted está completamente loco!!!
- ¡Ajá! Echar las culpas a otro: el primer síntoma del mal de Lester cuando se está en fase terminal.
- ¡¡Yo no tengo ningún mal de Lester!!
- ¡Negación de la enfermedad! ¡Otro síntoma! No se mueva, su situación requiere la intervención del bisturí. ¡Que alguien llame al bisturí!
- ¿Pero qué va a hacerme?
- Abrirle en canal y esconder mi anillo de bodas en su bazo. No se preocupe, no le dolerá. No más que mi matrimonio, como mínimo.
- ¡¡¡Déjeme!!!!! ¡¡¡¡¡No me toqueeee!!!
- ¡Dios mío, miedo al contacto físico! ¡Está en las últimas! ¡¡Que vengan los celadores del zoo!! ¡¡Denle cacahuetes!!¡¡Que lo sujeten mientras lo abro!!
- ¡¡Socorrooooooooooooooooooo!!
- ¡Adelante, huya! ¡he conocido a ratones con más valor que usted!....¡Qué diablos, he conocido a abogados con más valor que usted!...Eveline, que pase el siguiente. Sólo tengo humor para recibir a un paciente más.
- ...Pero fuera esperan cuatro personas...
- Entonces salga y pregunte si alguno de los cuatro es millonario. Si alguien le responde que sí, hágalo pasar inmediatamente.
- ¿Y si nadie me dice que sí?
- Pues que pasen todos a la vez y me den todo su dinero. Le aseguro que hoy habrá un millonario en esta consulta. Por cierto Eveline...¿estás casada?
- Sí, hace poco.
- ¡Pues fuguémonos lejos de aquí! ¡Vayamos a un lugar romántico! ¡Vayamos a las Vegas, y que nos case un cura disfrazado de Elvis Presley!!
- ¿Pero que dice? ¡Soy una mujer casada!
- Yo no soy celoso, ¿acaso tu marido sí?. ¿Y se lo toleras? Me decepcionas.
- ¡Usted está loco!
- ¡Loco por ti, lo reconozco! No puedo disimularlo, ¿cómo te has dado cuenta, palomita mía? ¿Acaso por el aleteo de mis pestañas?¿Por el brillo de mis ojos?¿Por mi tienda de campaña?
- ¡Me largo de aquí!
- Oh, sabía que entrarías en razón. ¡Larguémonos! Aaaay, sabía que nuestros corazones eran siameses malayos...
THE END
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Si están ustedes tan aburridos como para coger el contrato de lectura que les hice firmar cuando entraron por primera vez en este mi blog ( si no lo recuerdan, no se apuren, les hipnoticé para que echasen la firmita; bueno y también para que imitaran a una gallina, pero eso es otra historia, y me prometí no revelar la identidad de la persona que acabó poniendo un huevo), y echan un vistazo a la cláusula décimonomeneaba, apartado segundófilo, parrafada terceroide, punto octano, incisión palindrómica, a la derecha según se entra, curva cerrada arrás ojo lluvia, comprobarán como el autor se reserva el derecho, para aquellas ocasiones en la que haga honor al título de este su blog, de poner posts de relleno o corchopán para que el Sr. y Sra.. Blogspot no me precinten el chiringuito alegando que aquí hay menos letras que en una suma, y no porque uno se deba a su público (más bien mi público me debe a mí, concretamente un millón de euros cada uno, pagaderos pero ya).
Pues bien, no hace falta ser Rappel ( porque sus poderes adivinatorios serán los mismos lo sean o no, es decir cero mil cerocientos cero cero) para darse cuenta de que éste es uno de esos posts. Ahora bien, como no les puedo dejar sin su ración de pinchazos, ojos sangrantes, gritos de dolor y arañazos varios, utilizaré estos posts para colgar mis monstruitos, creaciones mías que se arrastran por los rincones oscuros y malolientes del disco duro de mi ordenador y que por mucho que fumigo, no se van. Para empezar, aquí les dejo un diálogo besuguil que escribí cierto día de cierto mes de cierto año ( que ni me acuerdo de cuándo lo hice, vale) y que pretendía ser un humildísimo homenaje a Groucho Marx (¡reverencia, reverencia!). Digo que pretendía, porque está más cerca de Karl que de Groucho, por lo plomizo, más que nada. Bueno, sin más dilación (dilatación sí, que ya le veo la cabecita) me envuelvo en mi capa negra y desaparezco entre la niebla, que llaman a la puerta...
- Que pase el siguiente, si tiene agallas. Y si tiene, tráiganle un cubo de agua salada.
- ...Buenos días, doctor.
- Pues serán para mí, porque para usted...
- ¿Cómo? ¿Tan mal me ve?
- ¿Mal dice? Me parece que se ha equivocado de dirección. Pero por un módico precio, yo mismo le organizo el entierro.
- ¡Pero si ni siquiera me ha reconocido!
- No se preocupe por eso, reconozco a un moribundo en cuánto le veo.
- ¡No me refiero a ese tipo de reconocimiento!
- ¿Entonces, ya nos conocíamos? Dios mío, tengo que cambiar de amistades...
- ...Qui...quizás sea mejor que vuelva en otro momento...
- ¿Hmm? ¿Qué pasa, ya se quiere ir? ¿Acaso no se fía de mí? ¿Es eso? ¿Acaso cree que ese título que tengo colgado en la pared lo pinté?
- P...¡Por supuesto que no, doctor! ¡Me fío de usted!
- ¿De veras? Me alegra que aprecie mi fino trazo de pincel... pero siéntese, por los viejos tiempos. Dígame, viejo amigo, ¿usted fuma?
- ...Hombre, de vez en cuando, doctor...
- Una vez un tipo me dijo lo mismo y descubrí que en realidad se fumaba diez cajetillas diarias.
- ¡Santo Dios, eso es terrible!
- Sobretodo si luego no te las pagan, ¡maldito ladrón!.Pero dígame, ¿bebe usted?
- ...bueno, alguna copa que otra, doctor...
- Excelente, porque no me gusta beber solo. ¡Un whisky para los dos! ¡Invita el caballero!
- ¡Pero doctor....!
- Está bien, está bien.....¡uno doble para el señor!
- Oiga, no creo que sea lo más apropiado...
- Tiene usted razón, que sea triple. O cuádruple. O múltiple. Para lo que le queda en este mundo, disfrute.
- ...Dios mío...¿Pero, tan grave es?
- Créame, he visto salchichones con mejor color que usted...¿dónde le duele exactamente?
- Pues verá, me duele aquí, en el pecho.....
- Ahá...
- ...y también aquí, en la rodilla....
- Ahá...
- ¿Está tomando nota de todo, doctor?
- Desde luego: 4 botellas de agua, 3 filetes de ternera, 3 Kilos de patatas, 2 botes de lejía...si no hago ahora la lista de la compra, luego se me olvida.
- ...pero...¡¡pero esto es inaudito!!
- ¿Inaudito? Pues debería intentar leerla, amigo. Me haría usted un favor, porque ni yo entiendo mi propia letra, ¡malditos médicos, se creen seres superiores con sus recetas y sus medicinas, cuando en realidad lo único que hacen es recetar matarratas y torturas varias!... ¿Dónde me ha dicho que le dolía?
- ...eh...decía que me duele aquí, en el pecho...
- Ahá...
- ...y que también me duele aquí, en la rodilla...
- Ahá...
- ...¿lo está apuntando todo, doctor?
- Desde luego: “Querida Agatha, nuestro matrimonio es un desastre. Lo he decidido, te dejo por mi enfermera. Ella me obliga.”
- ...¿Pe...pero qué hace?
- Le escribo un carta mi mujer. La quiero tanto, que la dejo por otra. Me molesta tanto amor.
- ¿¿¡¡Y cree usted que este es el momento oportuno para hacerlo!!??
- ¿Sabe qué? Tiene razón. Primero me reconcilio con ella, luego la dejo, me reconcilio, la dejo, me reconcilio, la dejo. ¿Por dónde iba?
- ...Me estaba preguntando que...
- ¡Ah sí, cierto!
- ¿Ya se sitúa?
- Sí, ahora tocaba reconciliación. Y dígame de una vez dónde le duele, porque no me está ayudando en nada.
- ¿¿Otra vez??
- ¿Otra vez le duele? No sé si tumbarle en la camilla o en el ataúd.
- ...Me refería a que...mire, es igual...me duele aquí, en el pecho...
- El pecho...ahá....
- Sí, y también en la rodilla...
- La rodilla...ahá...
- ...eh...¿lo...lo está apuntando todo, doc...doctor?
- Desde luego: “ Harry se acercó lentamente y acarició su voluptuoso pecho, mientras ella encajaba la rodilla en su entrepierna” ¿Qué la parece la novela erótica que estoy escribiendo? ¿Estaría dispuesto a pagar por leer esto?
- ¿¿Qué?? ¡Esto es absurdo!! ¡¡No entiendo nada!!
- ¿No entiende nada de lo que he leído? Pues no sabe usted lo que se está perdiendo, amigo...mire, le haré un oferta que no podrá rechazar: pague ahora y lea después. ¿tentador, eh?
- ¡Usted está chiflado!
- Y lo mejor de todo es que puedo recetar medicamentos. No hace falta que me diga nada más, ya sé cuál es su enfermedad.
- ¿¿De veras, doctor?? ¡Dígamelo, por favor!
- ¿Cómo se llama usted?
- Sr. Lester.
- Bien, Sr. Lester, le comunico que sufre el conocido como mal de Lester.
- ¿Cómo dice? ¿La enfermedad se llama igual que yo?
- Es curioso, pero eso mismo dijo el otro Sr. Lester.
- ¿Hubo otro Sr. Lester?
- Sí, se llamaba John Muller Jones.
- ¿?...¿entonces porqué lo llama Lester?
- Sus amigos le llamaban Lester.
- ¿Y porqué?
- Porque tenía la misma cara de tonto que usted, y ahora calle y déjeme hablar. Sepa que el Sr. Lester murió hace dos meses.
- ¿¿Qué?? ¿Entonces....es mortal?
- ¿Caer desde un noveno piso? El pobre Sr. Lester es la prueba de ello.
- ...Pero...¿no murió del mal de Lester?
- Sí. El pobre Sr. Lester estaba en su apartamento cuando murió del mal de Lester. Luego, se tiró por el balcón.
- ...Oiga....pero....¿me está diciendo que una vez muerto se tiró por el balcón?
- ¿No ha oído nunca que los cadáveres tienen espasmos?.
- Sí...
- Pues el Sr. Lester los tuvo todos de golpe.
- ...Santo Dios...¿ Y qué podemos hacer, doctor?
- Le recetaría una noche con mi enfermera, pero sospecho que moriría de sobredosis. Así que le recetaré un poco de Oxinobarrinocleicosix en pastillas.
- ¿Oxinobarrenequé?
- No sé, ya me he olvidado.
- ...Nunca había oído hablar de ese medicamento...¿eso existe?
- No, pero me encanta putear al farmacéutico. ¿Sabe?. Podríamos patentarlo nosotros, ¿qué le parece? ¡Me haría rico! Nos repartiríamos el trabajo a medias: usted vende el medicamento y yo me quedo con todo el dinero.
- ¿¿Pero qué dice??
- Tiene razón, la idea es mía y no tengo porqué compartirla con nadie. Olvide todo lo que he dicho, excepto lo de quedarme con todo el dinero. Mejor aún, deme todo su dinero y olvídese de mí.
- ¡Estamos hablando de mi vida y usted se lo toma a broma!
- Yo nunca bromeo con el dinero, caballero. Démelo todo y ya verá que poca gracia le hace.
- ¿Me proporcionaría un buen tratamiento, doctor?
- A usted no sé, pero al dinero tenga por seguro que sí.
- ¡Bueno, ya está bien! ¡Es usted un impresentable!
- Desde luego. Jamás me presentaría a un tipejo como usted.
- ¡¡Siga así, y le demandaré!!
- Debería usted saber que he ganado todas las demandas que me han puesto.
- ¿Cómo?
- Sobornando.
- ¿A los jueces?
- A mi abogado.
- ...eh...¡pues me quejaré ante el Colegio de Médicos!
- Pues no vaya ahora.
- ¿Por qué?
- Es la hora del patio.
- ¡¡¡Me largo de aquí!!! ¡¡¡Usted está completamente loco!!!
- ¡Ajá! Echar las culpas a otro: el primer síntoma del mal de Lester cuando se está en fase terminal.
- ¡¡Yo no tengo ningún mal de Lester!!
- ¡Negación de la enfermedad! ¡Otro síntoma! No se mueva, su situación requiere la intervención del bisturí. ¡Que alguien llame al bisturí!
- ¿Pero qué va a hacerme?
- Abrirle en canal y esconder mi anillo de bodas en su bazo. No se preocupe, no le dolerá. No más que mi matrimonio, como mínimo.
- ¡¡¡Déjeme!!!!! ¡¡¡¡¡No me toqueeee!!!
- ¡Dios mío, miedo al contacto físico! ¡Está en las últimas! ¡¡Que vengan los celadores del zoo!! ¡¡Denle cacahuetes!!¡¡Que lo sujeten mientras lo abro!!
- ¡¡Socorrooooooooooooooooooo!!
- ¡Adelante, huya! ¡he conocido a ratones con más valor que usted!....¡Qué diablos, he conocido a abogados con más valor que usted!...Eveline, que pase el siguiente. Sólo tengo humor para recibir a un paciente más.
- ...Pero fuera esperan cuatro personas...
- Entonces salga y pregunte si alguno de los cuatro es millonario. Si alguien le responde que sí, hágalo pasar inmediatamente.
- ¿Y si nadie me dice que sí?
- Pues que pasen todos a la vez y me den todo su dinero. Le aseguro que hoy habrá un millonario en esta consulta. Por cierto Eveline...¿estás casada?
- Sí, hace poco.
- ¡Pues fuguémonos lejos de aquí! ¡Vayamos a un lugar romántico! ¡Vayamos a las Vegas, y que nos case un cura disfrazado de Elvis Presley!!
- ¿Pero que dice? ¡Soy una mujer casada!
- Yo no soy celoso, ¿acaso tu marido sí?. ¿Y se lo toleras? Me decepcionas.
- ¡Usted está loco!
- ¡Loco por ti, lo reconozco! No puedo disimularlo, ¿cómo te has dado cuenta, palomita mía? ¿Acaso por el aleteo de mis pestañas?¿Por el brillo de mis ojos?¿Por mi tienda de campaña?
- ¡Me largo de aquí!
- Oh, sabía que entrarías en razón. ¡Larguémonos! Aaaay, sabía que nuestros corazones eran siameses malayos...
THE END
lunes, abril 19, 2004
LES ESTOY HABLANDO...DEL DEMONIO.
( Que no, que no me refiero a Ánsar. Al menos esta vez.)
Colocar cimientos, levantar paredes, dar unas manitas de Titanlús, amueblar, quemar los muebles, rascar la pintura, derribar paredes, socavar cimientos, quedar sepultado bajo los cascotes...no, no estoy hablando de La casa de Tu Vida, más que nada porque el presupuesto no me da para fichar a más extras de Underworld. No, yo les estoy hablando...de crear un blog. Difícil tarea, sin duda: concebir el cuerpo del mismo, los temas a tratar y su enfoque, el diseño, el ritmo de actualización. Dar vueltas y vueltas sobre todos estos aspectos, dándoles nuevas perspectivas, planteamientos, descartando, volviendo a comenzar desde cero...
No es éste el caso. Desengáñense. Allí donde otros levantan edificios, yo planto barracones.¿Temática? Qué mas da, siempre puedes dártelas de “coolman” soltando a tus amistades: “oye, ¿sabes que tengo un blog?” “¿Un qué?” “Un bloooog...aay, inculto..” . De “coolman” o de gilipollas, que para el caso es lo mismo. ¿Diseño? Una puta plantilla de blogger. ¿Ritmo de actualización? Entre un día y la Muerte, más o menos. Así que ya saben lo que les espera, luego no me vengan con quejas: el rigor que impregna este blog se lo robé a un tertuliano de la COPE. Hala.
Y nada más por hoy. Si todavía tienen un mínimo interés en seguir este blog, les invito a sentarse cómodamente en mi butaca de pinchos, a coger el látigo de siete puntas de la mesita y a fustigarse con él. O eso, o váyanse a leer Libertad Digital. Ah, pero...¿no son masoquistas?. País, coño.
( Que no, que no me refiero a Ánsar. Al menos esta vez.)
Colocar cimientos, levantar paredes, dar unas manitas de Titanlús, amueblar, quemar los muebles, rascar la pintura, derribar paredes, socavar cimientos, quedar sepultado bajo los cascotes...no, no estoy hablando de La casa de Tu Vida, más que nada porque el presupuesto no me da para fichar a más extras de Underworld. No, yo les estoy hablando...de crear un blog. Difícil tarea, sin duda: concebir el cuerpo del mismo, los temas a tratar y su enfoque, el diseño, el ritmo de actualización. Dar vueltas y vueltas sobre todos estos aspectos, dándoles nuevas perspectivas, planteamientos, descartando, volviendo a comenzar desde cero...
No es éste el caso. Desengáñense. Allí donde otros levantan edificios, yo planto barracones.¿Temática? Qué mas da, siempre puedes dártelas de “coolman” soltando a tus amistades: “oye, ¿sabes que tengo un blog?” “¿Un qué?” “Un bloooog...aay, inculto..” . De “coolman” o de gilipollas, que para el caso es lo mismo. ¿Diseño? Una puta plantilla de blogger. ¿Ritmo de actualización? Entre un día y la Muerte, más o menos. Así que ya saben lo que les espera, luego no me vengan con quejas: el rigor que impregna este blog se lo robé a un tertuliano de la COPE. Hala.
Y nada más por hoy. Si todavía tienen un mínimo interés en seguir este blog, les invito a sentarse cómodamente en mi butaca de pinchos, a coger el látigo de siete puntas de la mesita y a fustigarse con él. O eso, o váyanse a leer Libertad Digital. Ah, pero...¿no son masoquistas?. País, coño.