viernes, mayo 28, 2004
FESTIVAALL DEL HUMOOORRR...
(No se rían, que es peor.)
Siempre que escucho, leo, o me entero por cualquiera de mis cien sentidos restantes (noventa y ocho de los cuáles permanecen en estado latente, esperando despertar y traer el Apocrilisi consigo, y no me hagan hablar del Mineralismo, cojones ya) de alguna queja, pateo o amenaza proferida por un colectivo que se ha considerado agraviado por el trato dispensado en algún medio (fundamentalmente, en publicidades varias), algún resorte oculto en mi memoria se activa, recordándome cierto gag radiofónico que entró por mis orejotas un día en el que el cerumen no las taponaba del todo.
Como el autor de la broma se llama Juan Carlos Ortega, vayan para él los aplausos y las querellas. La limosna, para mí. No acepto limosnas inferiores al millón de euros, que aún estoy esperando que me los paguen, panda de morosos. Bien, el caso es que la situación consistía en que el arriba mencionado contaba un chiste, que comenzaba con “ Esto es un butanero que iba...”. Inmediatamente, un representante del gremio de butaneros llamaba al estudio (si han escuchado alguna vez al Ortega, sabrán que no es más que su voz previamente grabada y distorsionada, que les tengo que explicar tó, copón) muy indignado, porque eso de utilizar a un butanero como objeto de mofa, befa y carcajadas era intolerable porque claro, ellos están para garantizar un aprovisionamiento bombonil, no para hacer chistes a su costa. Entonces el Ortega pedía disculpas y volvía a contar el chiste, esta vez con un “ Esto es un torero que iba...” y llamaba un representante del gremio de toreros amenazando con estocadas y banderillas sin aceituna. Y luego un fontanero. Un cura. Un pastor. Así, hasta que al final el chiste se quedó en un “Esto es uno que iba”. Y creo que entonces llamó un representante del gremio de entes indeterminados, pero no me hagan mucho caso.
Amiguitos, el sentido del humor sufre serios recortes presupuestarios. Lo políticamente correcto se ha calzado las botas de siete leguas y le ha enchufado dos cohetes, de modo que, o le echan unos buenos chorretones de asepsia y le liman la punta a cualquier manifestación humorística que realicen, o serán culpables de delito gordo y faltón. Malfados.
¿Quieren ejemplos? Los tengo baratos, oigaaa. No sé si recordarán un anuncio de Bocatta en el que, a ritmo de "Aaamanece en el campoooo y flota ya en el cielooo un intenso aroma a estiércoooool..." se narraban las aventuras de diversos granjeros corriendo detrás de gallinas y volviendo a casa con reuma. Pues ya me ven a la Unió de Pagesos encendiendo antorchas y enarbolando horcas contra el anuncio, con el argumento de que se ridiculizaba a los payeses. Un anuncio que empieza con un amanece en el campo y flota un aroma a estiércol. Y lo retiran. ¿Falta mucho para que nos volvamos todos locos? ¡Pero si en ese anuncio, hasta el eslogan era de broma, hombres del Altísimo! Mira que decir que los bocattas se hacen con productos cien por cien naturales, joé qué cashondos...uy, una llamada....¿Dígame? Ah, hola Sr. Bocatta, qué tal....sí, tiene miga la cosa, sí....¿Cómo? Que el eslogan iba en serio...jate qué cosas...etooo...uy hay interferencias...xrsgxrsssgxrsgggggfiuuuuuuu... ¡Tengo que colgar, hale! Tú-tú-tú...
Y miren, hasta las campañas que hacen los del quitaolorsobaquil AXE y que tantas críticas recibe por parte del sector femenino, creo que son de guasa. Vamos, es la única manera de entenderlas. Y en todo caso, analicemos la imagen que se da del hombre: como perteneces a un género el 99% del cual piensa con el nabo y el otro 1% se encuentra en paradero desconocido, aquí tienes este desodorante machote, póntelo y las tías se te echarán encima. Palabrita. Que no digo yo que esa no sea la imagen real de este mi género, pero qué quieren que les diga. Muy bien parados, como que no. Y para eso ya podrían poner elementos psicotrópicos en el desodorante, y acaban antes. Y aquí tenía que poner un comentario, pero no lo haré( como decía Shin Chan: trooompa, trooompa). Por cierto, y aunque me desvíe del tema (pero yo tiendo a divagar por aquí y por allá, seguro que no se habían dado cuenta, bribonzuelos), para anuncio machista, ese en el que la chica se tira un vasoagua por encima para que el maromo no la vea con el pelo sucio. ¡Decid que sí chicas, si es que siempre tenéis que estar súper ideales de la muerte para él, oigggggg! Ahora vuelvo, me voy a leer el superpop con una palangana cerquita.
Aahhh, qué alivio de estómago...en fin, actualmente falta humor y sobra corrección. Con lo divertido que es el gamberrismo del lenguaje. Eso sí, siempre está el Gran Hermano de turno diciéndonos (qué manía con decirnos, copón) con lo que podemos y no podemos hacer humor, que yo hago ahora un comentario tipo el Rey tiene aficiones Bárbaras (me parto, me parto), me vienen diez tipos de negro con pinganillo y despídanse del profe (usté, deje de regocijarse con la idea. Sí, sí, usté). Ah, y que no nos toquen la ironía, que si no algunas conversaciones del messengeres se quedarían en los huesos. Ejem.
Quizás si dejásemos de tomarnos tantas cosas en serio e hiciésemos juegos de relatividad varios, hasta cierto punto (que tampoco se puede hacer humor con todo, cierto cierto) la maquinaria que hace girar esta bola de terruños y aguas estaría más engrasada.
Es difícil vivir en un mundo triste, sí.
Me despido ya, que bastante rollo les he soltado. Pero bueno, ustedes quieren fustigaciones y yo se las tengo que dar, y por eso me ha salido un post Kumbayá,que así sangran más. Nada más por hoy. Recuerden: si encuentran alguna persona con sentido del humor, enciérrenla en el sanatorio, que todavía dirá algo y se les pondrá boca de cuarto creciente, que no es plan. Recuerden eso, aparte de mineralizarse e hipervitaminarse, claro. Y ahora me pongo el gorrito, cojo mi gusiluz, y me voy a la camita. ¿Qué pasa, me meto yo con sus aficiones?
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(No se rían, que es peor.)
Siempre que escucho, leo, o me entero por cualquiera de mis cien sentidos restantes (noventa y ocho de los cuáles permanecen en estado latente, esperando despertar y traer el Apocrilisi consigo, y no me hagan hablar del Mineralismo, cojones ya) de alguna queja, pateo o amenaza proferida por un colectivo que se ha considerado agraviado por el trato dispensado en algún medio (fundamentalmente, en publicidades varias), algún resorte oculto en mi memoria se activa, recordándome cierto gag radiofónico que entró por mis orejotas un día en el que el cerumen no las taponaba del todo.
Como el autor de la broma se llama Juan Carlos Ortega, vayan para él los aplausos y las querellas. La limosna, para mí. No acepto limosnas inferiores al millón de euros, que aún estoy esperando que me los paguen, panda de morosos. Bien, el caso es que la situación consistía en que el arriba mencionado contaba un chiste, que comenzaba con “ Esto es un butanero que iba...”. Inmediatamente, un representante del gremio de butaneros llamaba al estudio (si han escuchado alguna vez al Ortega, sabrán que no es más que su voz previamente grabada y distorsionada, que les tengo que explicar tó, copón) muy indignado, porque eso de utilizar a un butanero como objeto de mofa, befa y carcajadas era intolerable porque claro, ellos están para garantizar un aprovisionamiento bombonil, no para hacer chistes a su costa. Entonces el Ortega pedía disculpas y volvía a contar el chiste, esta vez con un “ Esto es un torero que iba...” y llamaba un representante del gremio de toreros amenazando con estocadas y banderillas sin aceituna. Y luego un fontanero. Un cura. Un pastor. Así, hasta que al final el chiste se quedó en un “Esto es uno que iba”. Y creo que entonces llamó un representante del gremio de entes indeterminados, pero no me hagan mucho caso.
Amiguitos, el sentido del humor sufre serios recortes presupuestarios. Lo políticamente correcto se ha calzado las botas de siete leguas y le ha enchufado dos cohetes, de modo que, o le echan unos buenos chorretones de asepsia y le liman la punta a cualquier manifestación humorística que realicen, o serán culpables de delito gordo y faltón. Malfados.
¿Quieren ejemplos? Los tengo baratos, oigaaa. No sé si recordarán un anuncio de Bocatta en el que, a ritmo de "Aaamanece en el campoooo y flota ya en el cielooo un intenso aroma a estiércoooool..." se narraban las aventuras de diversos granjeros corriendo detrás de gallinas y volviendo a casa con reuma. Pues ya me ven a la Unió de Pagesos encendiendo antorchas y enarbolando horcas contra el anuncio, con el argumento de que se ridiculizaba a los payeses. Un anuncio que empieza con un amanece en el campo y flota un aroma a estiércol. Y lo retiran. ¿Falta mucho para que nos volvamos todos locos? ¡Pero si en ese anuncio, hasta el eslogan era de broma, hombres del Altísimo! Mira que decir que los bocattas se hacen con productos cien por cien naturales, joé qué cashondos...uy, una llamada....¿Dígame? Ah, hola Sr. Bocatta, qué tal....sí, tiene miga la cosa, sí....¿Cómo? Que el eslogan iba en serio...jate qué cosas...etooo...uy hay interferencias...xrsgxrsssgxrsgggggfiuuuuuuu... ¡Tengo que colgar, hale! Tú-tú-tú...
Y miren, hasta las campañas que hacen los del quitaolorsobaquil AXE y que tantas críticas recibe por parte del sector femenino, creo que son de guasa. Vamos, es la única manera de entenderlas. Y en todo caso, analicemos la imagen que se da del hombre: como perteneces a un género el 99% del cual piensa con el nabo y el otro 1% se encuentra en paradero desconocido, aquí tienes este desodorante machote, póntelo y las tías se te echarán encima. Palabrita. Que no digo yo que esa no sea la imagen real de este mi género, pero qué quieren que les diga. Muy bien parados, como que no. Y para eso ya podrían poner elementos psicotrópicos en el desodorante, y acaban antes. Y aquí tenía que poner un comentario, pero no lo haré( como decía Shin Chan: trooompa, trooompa). Por cierto, y aunque me desvíe del tema (pero yo tiendo a divagar por aquí y por allá, seguro que no se habían dado cuenta, bribonzuelos), para anuncio machista, ese en el que la chica se tira un vasoagua por encima para que el maromo no la vea con el pelo sucio. ¡Decid que sí chicas, si es que siempre tenéis que estar súper ideales de la muerte para él, oigggggg! Ahora vuelvo, me voy a leer el superpop con una palangana cerquita.
Aahhh, qué alivio de estómago...en fin, actualmente falta humor y sobra corrección. Con lo divertido que es el gamberrismo del lenguaje. Eso sí, siempre está el Gran Hermano de turno diciéndonos (qué manía con decirnos, copón) con lo que podemos y no podemos hacer humor, que yo hago ahora un comentario tipo el Rey tiene aficiones Bárbaras (me parto, me parto), me vienen diez tipos de negro con pinganillo y despídanse del profe (usté, deje de regocijarse con la idea. Sí, sí, usté). Ah, y que no nos toquen la ironía, que si no algunas conversaciones del messengeres se quedarían en los huesos. Ejem.
Quizás si dejásemos de tomarnos tantas cosas en serio e hiciésemos juegos de relatividad varios, hasta cierto punto (que tampoco se puede hacer humor con todo, cierto cierto) la maquinaria que hace girar esta bola de terruños y aguas estaría más engrasada.
Es difícil vivir en un mundo triste, sí.
Me despido ya, que bastante rollo les he soltado. Pero bueno, ustedes quieren fustigaciones y yo se las tengo que dar, y por eso me ha salido un post Kumbayá,que así sangran más. Nada más por hoy. Recuerden: si encuentran alguna persona con sentido del humor, enciérrenla en el sanatorio, que todavía dirá algo y se les pondrá boca de cuarto creciente, que no es plan. Recuerden eso, aparte de mineralizarse e hipervitaminarse, claro. Y ahora me pongo el gorrito, cojo mi gusiluz, y me voy a la camita. ¿Qué pasa, me meto yo con sus aficiones?
lunes, mayo 24, 2004
AHI ME COLE Y EN TU BODA ME PLANTE
(Coca cola para todos ya no sé si hubo, que eran muchos)
Yo venía dispuesto a hablarles de cine, palabrita. Más que nada, porque del perfil doñarogeliano que se gasta la Leti (no le pongo el Doña porque sería reiterar), de la desplumadura masiva de pavos en favor de pamelas y sombreritos varios, y de los misteriosos procesos cerebrales que le hacen parir a la señoritinga Ágata Ruiz de la Prada esos ¿vestidos? que me luce, ya se hablará en el enésimo Especial Bodorrio que nos vomiten por la tele. Y sin embargo, hay un detalle de la boda que me ha llamado la atención, aparte de las patadas que arreaba Froilanín (ya vaticino yo que esta criatura acabará con la monarquía)
Verán, procedía solemnemente al preceptivo vaciado de vejiga de todas las mañanas, cuando cierta entrevista radiofónica ha captado toda mi atención en ese momento (sin producirse salpicaduras, descuiden). ¿Pero, a quién entrevistaban? ¿A la Leti? ¿Al Felipe felipón? ¿A la anónima señora que se pasó toda la noche antes de la boda apostada en las vallas del Palacio Real abanico, ejemplar arrugado del Hola!, tumbona de playa, banderita apañola y su tupper tortilladepatataconpimientos en mano junto a su amiga Encanna, calándose hasta los huesos sólo para poder decir “¡Guapa!” “¡Que me ha saludao a mí, que me ha saludao, Encanna!” y presenciar en vivo ese beso como el OPUS DEI manda que se dieron los novietes una vez arrejuntaos? Pues no, hala.
El entrevistado resultó ser un coronel en la reserva, que afirmó haberse colado en la boda. Sí, sí, como lo leen. Hasta la Almudena y más allá, llegó el joío. Relataba el hombre que una vez vestido con el traje de gala militar, con sus chapitas de coca cola y su cara de acid, fue superando los sucesivos controles de la policía nacional sin mayores problemas, je je (las risitas son reales, el tipo se descojonaba contándolo) Es más, lo hacía recibiendo militares saludos por parte de aquéllos, que eso del “¡se me cuadren, coño!” aún tiene vigencia. Así hasta llegar a la puerta de la catedral, je je, que también pudo franquear sin ni siquiera tener que enseñar fugazmente un vale del Carrefú a modo de invitación, jo jo. Fue después, cuando el acomodador del lugar le solicitó la invitación para situarle en el banco correspondiente, cuando el individuo no tuvo más remedio que decir que no, ja ja, que él de esas cosas no gasta, momento en el que, tras hablar con los servicios de seguridá, le dieron pa un taxi y un bocatacalamares, y le invitaron a abandonar el recinto. Preguntado sobre si llevaba algún arma, respondió que sí, que llevaba una pistola para su autodefensa, ja ja (supongo que para dispararse a él mismo) Preguntado sobre cuál era su propósito, respondió que es un hombre que se preocupa por la eficiencia de las fuerzas de seguridad y claro, con su actuación quiere conseguir una mayor eficacia por parte de las mismas, je je. Parafraseando el comentario que mi profe de mates de 2º de BUP escribió en mi examen al observar mi astucia a la hora de resolver un intrincado problema matemático: Y yo caperucita.
Al margen del afán de notoriedad que busque este tipo, al margen de los puntos oscuros de su historia (que no tuviese que enseñar la invitación o algún tipo de pase, o que no le detectasen la pistola, que ya estaría el tío emocionao con la posibilidad de dar unos tiritos en la catedral y ya de paso soltar lo de “tol mundo al suelo, coño”), de fondo aparece el problema de las apariencias. ¿De veras basta con ponerse una corbata para que los demás se bajen los pantalones? Yo mismo noto como, cuando voy con traje y corbata, aparte de un ser un coñazo para el que suscribe, los alegres funcionarios ponen más atención (aunque con la misma cara de asco, no pidamos melones al platanero) cuando les hago la consulta expedientera de rigor. La pinícula “Atrápame si puedes”, del Spilbir, versa sobre ese tema, sobre cómo un timador puede vestirse de piloto de aviones y ¡tachánn! todo el mundo cree que es piloto. O aquel libro de Joan Barril, Un submarí a les estovalles, dónde un inmigrante sin papeles consigue un traje y llega a vivir de la sopa boba en la Barcelona olímpica. ¿Tan rápido juzgamos a una persona? De acuerdo que la mayoría de casos se trata de gente que vemos fugazmente y no nos da tiempo a hacer el test de personalidá, pero miren, la consecuencia de vivir en el mundo de la imagen y de hogueras de las vanidades varias es la de hacer equivalencias tales como bien vestido = tipo con prestancia o mal vestido = pringao. Y eso hace que personas con la capacidad intelectual de un apio vistan de punta en blanco o fachion facción y sus mariachis las aplaudan. Cáscaras de nuez.
Aunque bueno, la historia del rey que se disfraza de mendigo y lo tratan como un perro, o el dios griego de turno que hace ídem de ídem para poner a prueba la hospitalidad de las personas, son bastante más antiguas que todo esto. Quizás sea algo que llevemos en los cromosomas variados. Quizás no.
Pero en el mundo real, la bella no se habría quedado con la bestia. Igual mezclo conceptos, no sé. Es que me aprietan los jugos gástricos.
Y eso que yo venía a hablarles del Día de la Marmota y variados...reciban su correspondiente dosis de latigazos, monárquicos o republicanos. Joer qué hambre tengoo.
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(Coca cola para todos ya no sé si hubo, que eran muchos)
Yo venía dispuesto a hablarles de cine, palabrita. Más que nada, porque del perfil doñarogeliano que se gasta la Leti (no le pongo el Doña porque sería reiterar), de la desplumadura masiva de pavos en favor de pamelas y sombreritos varios, y de los misteriosos procesos cerebrales que le hacen parir a la señoritinga Ágata Ruiz de la Prada esos ¿vestidos? que me luce, ya se hablará en el enésimo Especial Bodorrio que nos vomiten por la tele. Y sin embargo, hay un detalle de la boda que me ha llamado la atención, aparte de las patadas que arreaba Froilanín (ya vaticino yo que esta criatura acabará con la monarquía)
Verán, procedía solemnemente al preceptivo vaciado de vejiga de todas las mañanas, cuando cierta entrevista radiofónica ha captado toda mi atención en ese momento (sin producirse salpicaduras, descuiden). ¿Pero, a quién entrevistaban? ¿A la Leti? ¿Al Felipe felipón? ¿A la anónima señora que se pasó toda la noche antes de la boda apostada en las vallas del Palacio Real abanico, ejemplar arrugado del Hola!, tumbona de playa, banderita apañola y su tupper tortilladepatataconpimientos en mano junto a su amiga Encanna, calándose hasta los huesos sólo para poder decir “¡Guapa!” “¡Que me ha saludao a mí, que me ha saludao, Encanna!” y presenciar en vivo ese beso como el OPUS DEI manda que se dieron los novietes una vez arrejuntaos? Pues no, hala.
El entrevistado resultó ser un coronel en la reserva, que afirmó haberse colado en la boda. Sí, sí, como lo leen. Hasta la Almudena y más allá, llegó el joío. Relataba el hombre que una vez vestido con el traje de gala militar, con sus chapitas de coca cola y su cara de acid, fue superando los sucesivos controles de la policía nacional sin mayores problemas, je je (las risitas son reales, el tipo se descojonaba contándolo) Es más, lo hacía recibiendo militares saludos por parte de aquéllos, que eso del “¡se me cuadren, coño!” aún tiene vigencia. Así hasta llegar a la puerta de la catedral, je je, que también pudo franquear sin ni siquiera tener que enseñar fugazmente un vale del Carrefú a modo de invitación, jo jo. Fue después, cuando el acomodador del lugar le solicitó la invitación para situarle en el banco correspondiente, cuando el individuo no tuvo más remedio que decir que no, ja ja, que él de esas cosas no gasta, momento en el que, tras hablar con los servicios de seguridá, le dieron pa un taxi y un bocatacalamares, y le invitaron a abandonar el recinto. Preguntado sobre si llevaba algún arma, respondió que sí, que llevaba una pistola para su autodefensa, ja ja (supongo que para dispararse a él mismo) Preguntado sobre cuál era su propósito, respondió que es un hombre que se preocupa por la eficiencia de las fuerzas de seguridad y claro, con su actuación quiere conseguir una mayor eficacia por parte de las mismas, je je. Parafraseando el comentario que mi profe de mates de 2º de BUP escribió en mi examen al observar mi astucia a la hora de resolver un intrincado problema matemático: Y yo caperucita.
Al margen del afán de notoriedad que busque este tipo, al margen de los puntos oscuros de su historia (que no tuviese que enseñar la invitación o algún tipo de pase, o que no le detectasen la pistola, que ya estaría el tío emocionao con la posibilidad de dar unos tiritos en la catedral y ya de paso soltar lo de “tol mundo al suelo, coño”), de fondo aparece el problema de las apariencias. ¿De veras basta con ponerse una corbata para que los demás se bajen los pantalones? Yo mismo noto como, cuando voy con traje y corbata, aparte de un ser un coñazo para el que suscribe, los alegres funcionarios ponen más atención (aunque con la misma cara de asco, no pidamos melones al platanero) cuando les hago la consulta expedientera de rigor. La pinícula “Atrápame si puedes”, del Spilbir, versa sobre ese tema, sobre cómo un timador puede vestirse de piloto de aviones y ¡tachánn! todo el mundo cree que es piloto. O aquel libro de Joan Barril, Un submarí a les estovalles, dónde un inmigrante sin papeles consigue un traje y llega a vivir de la sopa boba en la Barcelona olímpica. ¿Tan rápido juzgamos a una persona? De acuerdo que la mayoría de casos se trata de gente que vemos fugazmente y no nos da tiempo a hacer el test de personalidá, pero miren, la consecuencia de vivir en el mundo de la imagen y de hogueras de las vanidades varias es la de hacer equivalencias tales como bien vestido = tipo con prestancia o mal vestido = pringao. Y eso hace que personas con la capacidad intelectual de un apio vistan de punta en blanco o fachion facción y sus mariachis las aplaudan. Cáscaras de nuez.
Aunque bueno, la historia del rey que se disfraza de mendigo y lo tratan como un perro, o el dios griego de turno que hace ídem de ídem para poner a prueba la hospitalidad de las personas, son bastante más antiguas que todo esto. Quizás sea algo que llevemos en los cromosomas variados. Quizás no.
Pero en el mundo real, la bella no se habría quedado con la bestia. Igual mezclo conceptos, no sé. Es que me aprietan los jugos gástricos.
Y eso que yo venía a hablarles del Día de la Marmota y variados...reciban su correspondiente dosis de latigazos, monárquicos o republicanos. Joer qué hambre tengoo.
lunes, mayo 17, 2004
CUENTOS GRIEGOS
(No me pongan el culo en pompa, que no me estoy refiriendo a eso)
Andaba yo enfrascado en una de esas tareas necesarias para el buen mantenimiento del orden cósmico y del equilibrio universal (echando la siesta, vamos), cuando se presentó Zeus en mi habitación, así por las buenas. Tras amenazarle con presentar una denuncia por allanamiento de morada con alevosía y rayo en ristre, y convencerme de lo contrario chamuscándome unos cuantos pelillos, el barbas me asignó una misión de riesgo. Resultaba que ese Dios tan salao, Hades, todavía no había devuelto a la sufrida Perséfone al exterior. Así que servidor tenía que bajar al Infierno, Inframundo o Delegación de Hacienda, llámenle ustedes como quieran, para exigir su devolución por el periodo que figuraba en el contrato, que por aquí arriba la suegra andaba toda triste y la gente na más que con el paraguas y las gabardinas. Yo que tengo mal despertar, le dije que porqué no se ocupaba él del asunto, que bien que tenía tiempo para pasarse por la piedra a la mitad de las princesas griegas (sugiriéndole de paso el nombre de cierta periodista que dentro de poco también lo será, ejem). Otros tantos pelillos al graten acabaron de convencerme para cumplir la misión. Eso, y que el señorito me dijo que tenía dolor de cabeza y claro, ponerse de parto ahí abajo, pues no era plan. Si es que en el Olimpo muchos dioses y muchas gaitas, pero ni un Gelocatil, ni una epidural, ni ná de ná.
Total, que me hice un bocatanocilladospisos para el viaje, y ya me ven ustedes rumbo al Infierno. Y encima a patita, que el Trambaix anda averiado. El caso es que no llevaba mucho recorrido cuando me encontré a un chicarrón que andaba algo preocupado, y todo porque tenía que cortarle la cabeza a una tipa que al parecer hubo un tiempo en el que era muy guapa ella (vamos, que no fue Mis España) y como las diosas son unas envidiosas y por aquel entonces estas cosas no se solucionaban con un “tú te has operado hasta el agujero del ombligo, pilingui!” la convirtieron en una monstruita que usaba champú anti-serpientes (que ríase usté de la caspa) y sólo con mirarte te convertía en cemento Porlan. Y claro, como el chico tenía a la novia atada con cadenas esperando a ser devorada por un gigante ( a quién no le ha pasado esto, eh) pues usaría la cabeza para convertir al susodicho en el primo hermano del Coloso de Rodas. Pero bueno, uno que es de naturaleza generosa, le regaló al pobre su foto autografiada del Fary, que conseguiría el mismo efecto con menos esfuerzo. Agradecido, el muchacho me dijo que me acercaba al Infierno en Pegaso, y joder, uno todo ilusionao con tocar la bocina, y resulta que era un caballo que volaba. ¡Si es que no hacemos industria, coño!
Así que hale, volando a la Laguna Estigia, que es como el Lago Ness pero con monstruo. En el camino nos encontramos a un padre y su hijo haciendo parapente, pero los dos tenían mucha pluma y el hijo perdía alquitrán a raudales, así que les dimos un saludito de lejos y seguimos nuestro viaje lalalá hasta que el caballo dijo aquello de “Próxima parada, el infierno, Bwhahahahaha” y me hicieron bajar de una patada. Regala fotos del Fary para esto. Una vez en la Laguna, y tras sobornar a un barquero que remaba por ahí, me encontré un cartelito que ponía “cuidado con el chucho”. Tras ver al perrito, le añadí con un rotulador Carioca: “de tres cabezas y dos metros y medio.¡Dilo todo, pedazo de mamón!”.
El caso es que sólo tenía dog chau para dos, y como no me apetecía ser masticado barra deglutido, me largué de ahí en busca de un músico que debía ser el Luis Cobos de la época, porque dormía a quién lo escuchase. Mientras lo buscaba, me topé con un chico que no hacía más que mirarse reflejado en un río dándole al manubrio, y mira que le avisé: “Que no te inclineeee taaaanto que te vas a caeeeee y no es por no ir, pero ir pa ná, es tontería”, pero se ve que la criatura estaba llegando a ese momento en que ni te enteras de lo que te están diciendo, se le aflojaron las piernas y se cayó. Ahí se joda, no te digo. En fin pilarín, que el músico accedió a acompañarme porque tenía a la mujer también rondando por ahí abajo y quería recuperarla (si es que en aquel tiempo no existía ni la Gemio ni el Jesús “aay si te hubiera conocido antes” Puente, que si no ahí se plantan con la caravana y el mismo zumo de naranja de hace ocho años). Ah, en el camino de vuelta nos encontramos a un tal Hércules, que decía que iba a matar a un bicho...cómo se llamaba...sí hombre...lo tengo en la punta del...eeh...bueno, un bicho. Y que si alguno lo había visto. Ejem. Y más ejem.
Hala, otra vez en el joío Infierno. Tras sobornar de nuevo al barquero (que ahí lo sobornaba tol mundo, menuda pensión le esperaría al fulano) y dormir al chucho interpretándole los grí jí de la Tuna ( a mí me tocó hacer del que toca la pandereta, dislocación de codo incluida), llegamos por fin en presencia de Hades y Perséfone, una historia de amor. El caso es que al músico, Hades le dijo que de lo de devolverle a la mujé nanai, y que se dedicase a seguir grabando éxitos de gasolinera junto a los Romeros de la Puebla y Junco. Luego me enteré de que la Perséfone le dijo en secreto al chico que como calzaba buena flauta le iba a dejar que se llevase a la churri, pero eso sí, que le cogiese la manita y nada de girar la cabeza para mirarla. Pero claro, se ve que el muchacho iba caminando todo decidido y la otra na más que decirle mírame que estoy en bolas, mírame que estoy en bolas y el chico miró, y se jodió la nochebuena, se jodió la navidad, se jodió todo, todo. Si es que eso le pasa por pensar con la flauta.
En cuanto a mi misión, el Hades me dijo que estaba harto de esas temporaditas que pasaba su mujer con la suegra, porque luego volvía y empezaba que si aquí hace mucho frío, que si la comida no sabe a ná, que si mi madre esto lo hacía mejor, que hay que ver que sucio está todo, y el pobre se pasaba todo el santo día paseando al chucho para no tener que oírla. Ya. Pero uno que es un mandao, le dijo que sí, que sí pero es que yo vengo de parte de Zeus, ya sabes, el padre de Apolo, el del Monte Olimpo, el de no me toques los cojones o te meto un rayo por el culo, así que o la dejas ir con la suegra, o voy a tener que dar parte al Jefazo, y ya de paso a sanidad que aquí el Sr. Cucal se hace de oro. Machista cabrón, que no dejas decidir a tu mujer. Total, que la dejó ir, conmovido por mis palabras( sobre todo con lo relativo al rayo y el culo, que lo conmovió varias veces). Y así, Perséfone pudo salir al exterior, ese mundo tan limpio y bello, tan lleno de guerras, miseria, hambre, asesinatos e hijos de la gran puta varios. Y su santa madre, la de los crispis, se puso muy contenta, y llamó al anticiclón y separó a las isobaras.
Y por eso hoy hace este puto calor de los cojones.Y lo que te rondaré, morena.
En lo que a mí respecta, después de cumplir la misión seguí equilibrando el universo y salvando la vida a millones de galaxias. Mis ronquidos dan fe. Ah, y no se preocupen si han perdido el hilo del relato alguna vez. La joía de Ariadna me churrimangó la madeja, que no sé qué me dijo de ayudar a un mocetón a entrar en un laberinto y matar a un mini toro, o algo. ¿Pero aquí no éramos antitaurinos?
Epi y Logo.- Sábado, durante la proyección de la pinícula Troya.
Momento en el que aparece el Caballo de ídem. El Cabanómetro registró las siguiente exclamación por parte de los dieciséisañeros que estaban detrás suyo: “¡Hostia, han hecho un caballo!”.
Momento en el que, una vez el caballo es introducido en Troya y todos duermen la mona, los griegos salen del interior del mismo. El Cabanómetro registró la siguiente exclamación por parte de los mismos: “¡Hostia, que estaban dentro! ¡Joder!”.
Criaturillas de la ESO...lo peor de todo es que ya me estoy imaginando el examen. Pregunta: Resume la Guerra de Troya. Respuesta: Pues resulta que el Legolas le mete una flecha al Bras Pís, que antes había matao al Julk...
Que sí, que vale, que no seré un viejo cascarrabias, que si el ver la pinícula aficiona a estos papichulos a la literatura heroica y en definitiva, a tener una cierta cultura general, bienvenido sea. Pero es que no me puedo ni imaginar lo que dirían viendo el final de La Pasión, copón...
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(No me pongan el culo en pompa, que no me estoy refiriendo a eso)
Andaba yo enfrascado en una de esas tareas necesarias para el buen mantenimiento del orden cósmico y del equilibrio universal (echando la siesta, vamos), cuando se presentó Zeus en mi habitación, así por las buenas. Tras amenazarle con presentar una denuncia por allanamiento de morada con alevosía y rayo en ristre, y convencerme de lo contrario chamuscándome unos cuantos pelillos, el barbas me asignó una misión de riesgo. Resultaba que ese Dios tan salao, Hades, todavía no había devuelto a la sufrida Perséfone al exterior. Así que servidor tenía que bajar al Infierno, Inframundo o Delegación de Hacienda, llámenle ustedes como quieran, para exigir su devolución por el periodo que figuraba en el contrato, que por aquí arriba la suegra andaba toda triste y la gente na más que con el paraguas y las gabardinas. Yo que tengo mal despertar, le dije que porqué no se ocupaba él del asunto, que bien que tenía tiempo para pasarse por la piedra a la mitad de las princesas griegas (sugiriéndole de paso el nombre de cierta periodista que dentro de poco también lo será, ejem). Otros tantos pelillos al graten acabaron de convencerme para cumplir la misión. Eso, y que el señorito me dijo que tenía dolor de cabeza y claro, ponerse de parto ahí abajo, pues no era plan. Si es que en el Olimpo muchos dioses y muchas gaitas, pero ni un Gelocatil, ni una epidural, ni ná de ná.
Total, que me hice un bocatanocilladospisos para el viaje, y ya me ven ustedes rumbo al Infierno. Y encima a patita, que el Trambaix anda averiado. El caso es que no llevaba mucho recorrido cuando me encontré a un chicarrón que andaba algo preocupado, y todo porque tenía que cortarle la cabeza a una tipa que al parecer hubo un tiempo en el que era muy guapa ella (vamos, que no fue Mis España) y como las diosas son unas envidiosas y por aquel entonces estas cosas no se solucionaban con un “tú te has operado hasta el agujero del ombligo, pilingui!” la convirtieron en una monstruita que usaba champú anti-serpientes (que ríase usté de la caspa) y sólo con mirarte te convertía en cemento Porlan. Y claro, como el chico tenía a la novia atada con cadenas esperando a ser devorada por un gigante ( a quién no le ha pasado esto, eh) pues usaría la cabeza para convertir al susodicho en el primo hermano del Coloso de Rodas. Pero bueno, uno que es de naturaleza generosa, le regaló al pobre su foto autografiada del Fary, que conseguiría el mismo efecto con menos esfuerzo. Agradecido, el muchacho me dijo que me acercaba al Infierno en Pegaso, y joder, uno todo ilusionao con tocar la bocina, y resulta que era un caballo que volaba. ¡Si es que no hacemos industria, coño!
Así que hale, volando a la Laguna Estigia, que es como el Lago Ness pero con monstruo. En el camino nos encontramos a un padre y su hijo haciendo parapente, pero los dos tenían mucha pluma y el hijo perdía alquitrán a raudales, así que les dimos un saludito de lejos y seguimos nuestro viaje lalalá hasta que el caballo dijo aquello de “Próxima parada, el infierno, Bwhahahahaha” y me hicieron bajar de una patada. Regala fotos del Fary para esto. Una vez en la Laguna, y tras sobornar a un barquero que remaba por ahí, me encontré un cartelito que ponía “cuidado con el chucho”. Tras ver al perrito, le añadí con un rotulador Carioca: “de tres cabezas y dos metros y medio.¡Dilo todo, pedazo de mamón!”.
El caso es que sólo tenía dog chau para dos, y como no me apetecía ser masticado barra deglutido, me largué de ahí en busca de un músico que debía ser el Luis Cobos de la época, porque dormía a quién lo escuchase. Mientras lo buscaba, me topé con un chico que no hacía más que mirarse reflejado en un río dándole al manubrio, y mira que le avisé: “Que no te inclineeee taaaanto que te vas a caeeeee y no es por no ir, pero ir pa ná, es tontería”, pero se ve que la criatura estaba llegando a ese momento en que ni te enteras de lo que te están diciendo, se le aflojaron las piernas y se cayó. Ahí se joda, no te digo. En fin pilarín, que el músico accedió a acompañarme porque tenía a la mujer también rondando por ahí abajo y quería recuperarla (si es que en aquel tiempo no existía ni la Gemio ni el Jesús “aay si te hubiera conocido antes” Puente, que si no ahí se plantan con la caravana y el mismo zumo de naranja de hace ocho años). Ah, en el camino de vuelta nos encontramos a un tal Hércules, que decía que iba a matar a un bicho...cómo se llamaba...sí hombre...lo tengo en la punta del...eeh...bueno, un bicho. Y que si alguno lo había visto. Ejem. Y más ejem.
Hala, otra vez en el joío Infierno. Tras sobornar de nuevo al barquero (que ahí lo sobornaba tol mundo, menuda pensión le esperaría al fulano) y dormir al chucho interpretándole los grí jí de la Tuna ( a mí me tocó hacer del que toca la pandereta, dislocación de codo incluida), llegamos por fin en presencia de Hades y Perséfone, una historia de amor. El caso es que al músico, Hades le dijo que de lo de devolverle a la mujé nanai, y que se dedicase a seguir grabando éxitos de gasolinera junto a los Romeros de la Puebla y Junco. Luego me enteré de que la Perséfone le dijo en secreto al chico que como calzaba buena flauta le iba a dejar que se llevase a la churri, pero eso sí, que le cogiese la manita y nada de girar la cabeza para mirarla. Pero claro, se ve que el muchacho iba caminando todo decidido y la otra na más que decirle mírame que estoy en bolas, mírame que estoy en bolas y el chico miró, y se jodió la nochebuena, se jodió la navidad, se jodió todo, todo. Si es que eso le pasa por pensar con la flauta.
En cuanto a mi misión, el Hades me dijo que estaba harto de esas temporaditas que pasaba su mujer con la suegra, porque luego volvía y empezaba que si aquí hace mucho frío, que si la comida no sabe a ná, que si mi madre esto lo hacía mejor, que hay que ver que sucio está todo, y el pobre se pasaba todo el santo día paseando al chucho para no tener que oírla. Ya. Pero uno que es un mandao, le dijo que sí, que sí pero es que yo vengo de parte de Zeus, ya sabes, el padre de Apolo, el del Monte Olimpo, el de no me toques los cojones o te meto un rayo por el culo, así que o la dejas ir con la suegra, o voy a tener que dar parte al Jefazo, y ya de paso a sanidad que aquí el Sr. Cucal se hace de oro. Machista cabrón, que no dejas decidir a tu mujer. Total, que la dejó ir, conmovido por mis palabras( sobre todo con lo relativo al rayo y el culo, que lo conmovió varias veces). Y así, Perséfone pudo salir al exterior, ese mundo tan limpio y bello, tan lleno de guerras, miseria, hambre, asesinatos e hijos de la gran puta varios. Y su santa madre, la de los crispis, se puso muy contenta, y llamó al anticiclón y separó a las isobaras.
Y por eso hoy hace este puto calor de los cojones.Y lo que te rondaré, morena.
En lo que a mí respecta, después de cumplir la misión seguí equilibrando el universo y salvando la vida a millones de galaxias. Mis ronquidos dan fe. Ah, y no se preocupen si han perdido el hilo del relato alguna vez. La joía de Ariadna me churrimangó la madeja, que no sé qué me dijo de ayudar a un mocetón a entrar en un laberinto y matar a un mini toro, o algo. ¿Pero aquí no éramos antitaurinos?
Epi y Logo.- Sábado, durante la proyección de la pinícula Troya.
Momento en el que aparece el Caballo de ídem. El Cabanómetro registró las siguiente exclamación por parte de los dieciséisañeros que estaban detrás suyo: “¡Hostia, han hecho un caballo!”.
Momento en el que, una vez el caballo es introducido en Troya y todos duermen la mona, los griegos salen del interior del mismo. El Cabanómetro registró la siguiente exclamación por parte de los mismos: “¡Hostia, que estaban dentro! ¡Joder!”.
Criaturillas de la ESO...lo peor de todo es que ya me estoy imaginando el examen. Pregunta: Resume la Guerra de Troya. Respuesta: Pues resulta que el Legolas le mete una flecha al Bras Pís, que antes había matao al Julk...
Que sí, que vale, que no seré un viejo cascarrabias, que si el ver la pinícula aficiona a estos papichulos a la literatura heroica y en definitiva, a tener una cierta cultura general, bienvenido sea. Pero es que no me puedo ni imaginar lo que dirían viendo el final de La Pasión, copón...
jueves, mayo 13, 2004
EL GRAN HERMANO TE VIGILA...
(Pero tranquilos, que aquí no habrá yoyahs,¿sabeh?)
Si alguno de ustedes utiliza el portal dimensional que tienen a su izquierda (exento de peaje, que no soy el Profe Acesa) y realiza una visita a Chez Ignatius (pinchen, que también es de gratis) a fin de llevarle unos perritos calientes y unas botellitas de Dr. Nuts (ay payos, léanse el libro si aún no lo han hecho), aparte de un muy interesante post, tendrán al alcance de su ratón el ya tristemente famoso vídeo del que seguro han oído hablar estos días. Exacto, aquél que muestra la decapitación de un rehén americano por parte de los terroristas en Irak. Y uno que recuerda algún que otro episodio de Lou Grant, se imagina el pitote que en más de un servicio informativo se ha podido montar al recibir el contenido de la cinta. Porque qué hacemos, ¿lo emitimos?¿no lo emitimos? ¿tienen valor informativo? ¿Es puro morbo? En su post, Ignatius censura “el morbo de las teles por la emisión de semejante vídeo”. Me permitirán ustedes (y si no...bueno, no me hagan recordar el chiste del gato y los arañazos, va) que esté en desacuerdo.
El vídeo debe ser emitido en su totalidad.
Miren, la televisión, si cogemos su vertiente noticiero-informativa, tiene que ser un ojo que nos muestre qué cojones está pasando ahí fuera (aunque con U.R.D.A.C.I, aquello era ojo, pero del culo). Que nos muestre cómo está el Mundo, Facundo. Y si ese Mundo está lleno de tipos enfurruñaos de esos que te roban el bocatasalchichón en la hora del patio, te hacen entradas de tarjeta roja o te acorralan en una esquina para pedirte 1 euro, eso es lo que nuestra querida tele debe mostrarnos.
Porque oigan, si entre todos (unos pocos muchísimo más que otros muchos) estamos construyendo un Mundo de mierda, donde tres tipos pueden secuestrar a otro y cortarle la cabeza a la brava sin ningún tipo de escrúpulo para que a su vez otros ofrezcan recompensas por la cabeza del decapitator, o donde otros tantos muestren orgullosos los restos de unos soldados (que sólo les faltaba decir aquello de “¡me los quitan de las manos,oigan!”) que se dedican a masacrar a su pueblo, si ese es el Mundo que nos estamos dando, tenemos derecho a verlo apañeros, y con TODA su crudeza, siquiera para ver la miseria moral del ser humano y preguntarse cómo coño hemos podido llegar hasta este punto. Y ojo, que si esto fuese el rancho del pequeño pony, aplíquese aquí lo arriba dicho. Si es que me encanta cuando me pongo optimista.
“¡Profe, Profe!” ¿Sí, repelente niño Vicente? ¿Quieres decir algo? Mira que como no me guste la pregunta te vuelvo a mandar al foso de los cocodrilos y esta vez no habrá escalera de cuerda, ¿eh pillín?. “Sí Profe jeje... que digo yooo... que uno puede ser consciente del panorama que hay sin necesidad de ver el puto vídeo, ¿no?” Ay este Vicentín, que talento tiene. ¡A ver si aprendéis los demás, namás que con el Bisbal y hostias! En parte tienes razón, Vicentín. Pero mira, entonces entraría en juego el segundo argumento para defender la difusión íntegra del uvehachese.
Si nos damos una vuelta por el Ministerio de la Verdad (uséase, si se leen 1.984, de George Orwell), comprobaremos cómo se manipula la información hasta el punto de mostrar únicamente aquello que el Partido quiere se muestre, incluso si para ello es necesario modificar constantemente el pasado para adaptarlo a las circunstancias de cada momento. Es decir, el Partido busca eliminar cualquier atisbo de libertad individual, sólo quiere una masa aborregada que lo obedezca ciegamente. Salvando (muchísimo, pero es que ese libro me gustó mucho, leches) todas las distancias habidas y por haber, qué tenemos por aquí: que imágenes de las víctimas del 11-S, ni una. Que a la que hizo las fotos en las que aparecían los féretros de soldados americanos listos para ser repatriados, le va a caer la del atún tun tun. En definitiva, como dice Ignatius, que ojito con lo que enseñamos cuando los muertos son de los nuestros. Porque si lo son, aquí no se enseña ni la uña (eso sí, si hacen Rambo VII matando comunistas masones a mansalva, bienvenido sea). Cortan, editan, mutilan. Seleccionan lo que quieren y lo que no quieren que veamos. Señores, no nos dejan elegir. Somos una especie de niños de teta a los que nuestro Gran Hermano particular tutela diciéndoles lo que es conveniente ver y lo que no, no vaya a ser que tengamos que dormir con el gusiluz brillando en la oscuridad y el orinal a mano.
Así que amiguitos, si de mí dependiera, el vídeo sería emitido por televisión en su totalidad. Obviamente, a un horario prudente, que no es plan de mezclar Tinki Winkis con decapitaciones varias. Y cada uno será muy libre de usar el mando a distancia o el palo de la escoba para cambiar de canal y ver al Boris mostrando el cacahuete, si lo prefiere. El caso es que será libre para elegir lo que quiere ver, cosa que se presupone ( o debería, al menos) de una persona adulta. Que nos den la libertad de elegir, cojones (como sí se nos da a la hora de pinchar en el enlace al vídeo). Y no me saquen el morbo de las teles, que no se yo si más morbo puede tener el que lo ve que el que lo emite, por favó.
Y nada más (juas). Te has librado de los cocodrilos, Vicentín. Y no, yo no he visto el vídeo de marras, y eso que el enanito del morbo (pues claro que también hay morbo, claro) me susurraba en la oreja que lo viese.¡Que yo ya tengo bastante con mi Hydra, cachilimóchilis!
Pd.- Este post NO ha sido patrocinado por rotten.com. He dicho.
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(Pero tranquilos, que aquí no habrá yoyahs,¿sabeh?)
Si alguno de ustedes utiliza el portal dimensional que tienen a su izquierda (exento de peaje, que no soy el Profe Acesa) y realiza una visita a Chez Ignatius (pinchen, que también es de gratis) a fin de llevarle unos perritos calientes y unas botellitas de Dr. Nuts (ay payos, léanse el libro si aún no lo han hecho), aparte de un muy interesante post, tendrán al alcance de su ratón el ya tristemente famoso vídeo del que seguro han oído hablar estos días. Exacto, aquél que muestra la decapitación de un rehén americano por parte de los terroristas en Irak. Y uno que recuerda algún que otro episodio de Lou Grant, se imagina el pitote que en más de un servicio informativo se ha podido montar al recibir el contenido de la cinta. Porque qué hacemos, ¿lo emitimos?¿no lo emitimos? ¿tienen valor informativo? ¿Es puro morbo? En su post, Ignatius censura “el morbo de las teles por la emisión de semejante vídeo”. Me permitirán ustedes (y si no...bueno, no me hagan recordar el chiste del gato y los arañazos, va) que esté en desacuerdo.
El vídeo debe ser emitido en su totalidad.
Miren, la televisión, si cogemos su vertiente noticiero-informativa, tiene que ser un ojo que nos muestre qué cojones está pasando ahí fuera (aunque con U.R.D.A.C.I, aquello era ojo, pero del culo). Que nos muestre cómo está el Mundo, Facundo. Y si ese Mundo está lleno de tipos enfurruñaos de esos que te roban el bocatasalchichón en la hora del patio, te hacen entradas de tarjeta roja o te acorralan en una esquina para pedirte 1 euro, eso es lo que nuestra querida tele debe mostrarnos.
Porque oigan, si entre todos (unos pocos muchísimo más que otros muchos) estamos construyendo un Mundo de mierda, donde tres tipos pueden secuestrar a otro y cortarle la cabeza a la brava sin ningún tipo de escrúpulo para que a su vez otros ofrezcan recompensas por la cabeza del decapitator, o donde otros tantos muestren orgullosos los restos de unos soldados (que sólo les faltaba decir aquello de “¡me los quitan de las manos,oigan!”) que se dedican a masacrar a su pueblo, si ese es el Mundo que nos estamos dando, tenemos derecho a verlo apañeros, y con TODA su crudeza, siquiera para ver la miseria moral del ser humano y preguntarse cómo coño hemos podido llegar hasta este punto. Y ojo, que si esto fuese el rancho del pequeño pony, aplíquese aquí lo arriba dicho. Si es que me encanta cuando me pongo optimista.
“¡Profe, Profe!” ¿Sí, repelente niño Vicente? ¿Quieres decir algo? Mira que como no me guste la pregunta te vuelvo a mandar al foso de los cocodrilos y esta vez no habrá escalera de cuerda, ¿eh pillín?. “Sí Profe jeje... que digo yooo... que uno puede ser consciente del panorama que hay sin necesidad de ver el puto vídeo, ¿no?” Ay este Vicentín, que talento tiene. ¡A ver si aprendéis los demás, namás que con el Bisbal y hostias! En parte tienes razón, Vicentín. Pero mira, entonces entraría en juego el segundo argumento para defender la difusión íntegra del uvehachese.
Si nos damos una vuelta por el Ministerio de la Verdad (uséase, si se leen 1.984, de George Orwell), comprobaremos cómo se manipula la información hasta el punto de mostrar únicamente aquello que el Partido quiere se muestre, incluso si para ello es necesario modificar constantemente el pasado para adaptarlo a las circunstancias de cada momento. Es decir, el Partido busca eliminar cualquier atisbo de libertad individual, sólo quiere una masa aborregada que lo obedezca ciegamente. Salvando (muchísimo, pero es que ese libro me gustó mucho, leches) todas las distancias habidas y por haber, qué tenemos por aquí: que imágenes de las víctimas del 11-S, ni una. Que a la que hizo las fotos en las que aparecían los féretros de soldados americanos listos para ser repatriados, le va a caer la del atún tun tun. En definitiva, como dice Ignatius, que ojito con lo que enseñamos cuando los muertos son de los nuestros. Porque si lo son, aquí no se enseña ni la uña (eso sí, si hacen Rambo VII matando comunistas masones a mansalva, bienvenido sea). Cortan, editan, mutilan. Seleccionan lo que quieren y lo que no quieren que veamos. Señores, no nos dejan elegir. Somos una especie de niños de teta a los que nuestro Gran Hermano particular tutela diciéndoles lo que es conveniente ver y lo que no, no vaya a ser que tengamos que dormir con el gusiluz brillando en la oscuridad y el orinal a mano.
Así que amiguitos, si de mí dependiera, el vídeo sería emitido por televisión en su totalidad. Obviamente, a un horario prudente, que no es plan de mezclar Tinki Winkis con decapitaciones varias. Y cada uno será muy libre de usar el mando a distancia o el palo de la escoba para cambiar de canal y ver al Boris mostrando el cacahuete, si lo prefiere. El caso es que será libre para elegir lo que quiere ver, cosa que se presupone ( o debería, al menos) de una persona adulta. Que nos den la libertad de elegir, cojones (como sí se nos da a la hora de pinchar en el enlace al vídeo). Y no me saquen el morbo de las teles, que no se yo si más morbo puede tener el que lo ve que el que lo emite, por favó.
Y nada más (juas). Te has librado de los cocodrilos, Vicentín. Y no, yo no he visto el vídeo de marras, y eso que el enanito del morbo (pues claro que también hay morbo, claro) me susurraba en la oreja que lo viese.¡Que yo ya tengo bastante con mi Hydra, cachilimóchilis!
Pd.- Este post NO ha sido patrocinado por rotten.com. He dicho.
martes, mayo 04, 2004
¡VADE METRO, SATANAS!
( Viaje al centro de la Tierra, correspondencia con línea 1)
Que uno esté más próximo a los treinta que a los veinte y no tenga ese documento rosa (oigg) que permite ponerse al volante del coche fantástico y pulsar el botón de turbo boost (que indefectiblemente irá seguido de una miradita hacia atrás y una exclamación joseluismorenesca tipo ¡ÚuuÚhh!) es una circunstancia sujeta a ciertas miradas inquisitivas. Que, además, a ese uno no le interesen demasiado los coches excepto, en su época, los Fabulosos Autos Locos (yo iba con Pierre Nodoyuna, entiendan mis traumas) ni le llame la atención eso de conducir, hace que las susodichas miraditas vayan acompañadas de la mítica frase: “Tú, a ver cuándo nos sacamos el carné, ehh”. Que risas, oyes. Y es que yo creo que en mi otra vida fui tortuga, porque para ciertas cosas no es que no tenga mucha prisa, es que no tengo ninguna, por mucho que el coyote nunca atrape al correcaminos. Aunque bueno, entre eso y tener el carné para que las arañas lo usen como taller de costura, qué quieren que les diga. Estooo...¡un saludito, menguante!
Pero el motivo secreto e inconfesable (menos aquí, y encima de gratis) por el que servidor no tiene carné es el de disfrutar a diario del parque de atracciones más grande de Barcelona: El Metro (insertar sonido de trueno). Al que se le haya caído el ojo después de leer esto, haga el favor de recogerlo. Si lo piensan, el Metro es como Port Aventura, pero sin el Pájaro Loco. Porque, amo a vé,
¿Acaso no hay colas para sacar la entrada? Y aunque no suelen ser quilométricas, tienen la emoción añadida de tener a un tipo delante que no se decide entre la T-1 y la T-10 (cuestión de vida o muerte, sabe usté) y en ese momento llega el metro que curiosamente tienes que coger para no llegar tarde al curro. Eso es adrenalina pura, y no lo que se mete Maradona. Sólo les falta sacar la calcomanía TMB, y arreando.
¿Acaso no cuenta con kilómetros y kilómetros de vías, que a su lado el Dragón sería Lagartija Khan?¿Ein? (No, Hydra no. Chínchese la aludida.)
¿Acaso no cuenta con juegos interactivos de última generación, como el SSE (Simulador de Sardina Enlatada), o el HMSS (Huele Mi Sobaquillo Silvestre)?
¿Acaso, como en las mejores montañas rusas, no experimentamos las sacudidas y frenazos en seco, con las consiguientes luxaciones de hombro, codo, cadera, rodilla, pie, huesesillo peligroso, metacarpio, metatarso, metesaca, sota, caballo y rey? Con la ventaja de poder apreciar los sutiles comentarios de los demás participantes, y de paso aumentar su repertorio de insultos.
¿Acaso no nos brinda la oportunidad de meternos en el pellejo de Sín Coneri y Pís Brosnan como agentes 007, viajando entre los vagones junto al Rata y el Colillas, o al tener que bajar en tu parada con el vagón en marcha y las puertas abiertas? ¡Que hay un horario que cumplir, coño ya!
¿Acaso no puedes disfrutar de El Chorrito Loco, la atracción acuática que hace furor en los meses de verano? Estás en el vagón tan tranquilo, viene una sacudida y chop! El Chorrito Loco cae desde la rendija del sistema de la refrigeración y toma frescor polar. ¡Te tocó El Chorrito Loco, amiguete!
¿Acaso no cuenta con las mejores actuaciones musicales vistas desde que Los Romeros de la Puebla cantaron en Isla Fantasía? Con estrellas internacionales como la rubia de Europa del Este con problemas de depilación bigotil que, micrófono en mano, te suelta el “ Eeeebri naí in mai drimssss” (bastante bien por cierto); los amigos del acordeón; el hombre del xilofón raro (tocando Bésame Mucho, manda cojones); la rumana que, niña en brazos (lamentable) rompe el silencio con un “Uuuunaaa ayuuudaaaaaa pro favóoooooo”; el guate del ampli en la mochila (aún tengo secuelas auditivas tras tragarme toda la de Guantanamera con la puta mochila a un palmo de mí). Y por supuesto, la estrella patria. El único. Aquél que cada mañana, impasible el ademán, intenta venderte el periódico La Calle. Aquél que, con la modulada y aterciopelada voz que proporciona la ingesta indiscriminada de cazalla, elimina cualquier somnolencia de tu cuerpo. Aquél que recorre todo el vagón con sus pantuflas. Aquél que, en la época navideña, intenta venderte el periódico pandereta en mano al grito de “Ande ande ande, la Marimorena”. Y cuando digo al grito, digo al grito. Vamos, que lo canta en Belén, y me sé de una que aborta espontáneamente. His the man. El Gordito de Triana. Vel.lo pa creel.lo, oigan.
Y la prueba definitiva: ¿Acaso los niños no se lo pasan teta disfrutando del viaje, correteando de aquí para allá y dándole a la palanquita de la puerta, mientras que los adultos arrastran su cara de asco a lo largo y ancho del vagón? Los niños extasiados, los padres asqueados. Si esto no es un parque de atracciones, ya me dirán ustedes qué leches es. Aceptamos mierda como animal acuático.
Y después del ratito indispensable de crujir de huesos y rechinar de dientes, me despido ya. Recuerden que cada vez que bajen los escalones de una boca de Metro y no se rompan la crisma en el intento, entrarán en un mundo mágico, de mil y una aventuras y diversión, un mundo de gusiluz, pequeños ponys y osos amorosos.
Er...¿alguien puede pasarme el teléfono de alguna autoescuela apañá ?
( Viaje al centro de la Tierra, correspondencia con línea 1)
Que uno esté más próximo a los treinta que a los veinte y no tenga ese documento rosa (oigg) que permite ponerse al volante del coche fantástico y pulsar el botón de turbo boost (que indefectiblemente irá seguido de una miradita hacia atrás y una exclamación joseluismorenesca tipo ¡ÚuuÚhh!) es una circunstancia sujeta a ciertas miradas inquisitivas. Que, además, a ese uno no le interesen demasiado los coches excepto, en su época, los Fabulosos Autos Locos (yo iba con Pierre Nodoyuna, entiendan mis traumas) ni le llame la atención eso de conducir, hace que las susodichas miraditas vayan acompañadas de la mítica frase: “Tú, a ver cuándo nos sacamos el carné, ehh”. Que risas, oyes. Y es que yo creo que en mi otra vida fui tortuga, porque para ciertas cosas no es que no tenga mucha prisa, es que no tengo ninguna, por mucho que el coyote nunca atrape al correcaminos. Aunque bueno, entre eso y tener el carné para que las arañas lo usen como taller de costura, qué quieren que les diga. Estooo...¡un saludito, menguante!
Pero el motivo secreto e inconfesable (menos aquí, y encima de gratis) por el que servidor no tiene carné es el de disfrutar a diario del parque de atracciones más grande de Barcelona: El Metro (insertar sonido de trueno). Al que se le haya caído el ojo después de leer esto, haga el favor de recogerlo. Si lo piensan, el Metro es como Port Aventura, pero sin el Pájaro Loco. Porque, amo a vé,
¿Acaso no hay colas para sacar la entrada? Y aunque no suelen ser quilométricas, tienen la emoción añadida de tener a un tipo delante que no se decide entre la T-1 y la T-10 (cuestión de vida o muerte, sabe usté) y en ese momento llega el metro que curiosamente tienes que coger para no llegar tarde al curro. Eso es adrenalina pura, y no lo que se mete Maradona. Sólo les falta sacar la calcomanía TMB, y arreando.
¿Acaso no cuenta con kilómetros y kilómetros de vías, que a su lado el Dragón sería Lagartija Khan?¿Ein? (No, Hydra no. Chínchese la aludida.)
¿Acaso no cuenta con juegos interactivos de última generación, como el SSE (Simulador de Sardina Enlatada), o el HMSS (Huele Mi Sobaquillo Silvestre)?
¿Acaso, como en las mejores montañas rusas, no experimentamos las sacudidas y frenazos en seco, con las consiguientes luxaciones de hombro, codo, cadera, rodilla, pie, huesesillo peligroso, metacarpio, metatarso, metesaca, sota, caballo y rey? Con la ventaja de poder apreciar los sutiles comentarios de los demás participantes, y de paso aumentar su repertorio de insultos.
¿Acaso no nos brinda la oportunidad de meternos en el pellejo de Sín Coneri y Pís Brosnan como agentes 007, viajando entre los vagones junto al Rata y el Colillas, o al tener que bajar en tu parada con el vagón en marcha y las puertas abiertas? ¡Que hay un horario que cumplir, coño ya!
¿Acaso no puedes disfrutar de El Chorrito Loco, la atracción acuática que hace furor en los meses de verano? Estás en el vagón tan tranquilo, viene una sacudida y chop! El Chorrito Loco cae desde la rendija del sistema de la refrigeración y toma frescor polar. ¡Te tocó El Chorrito Loco, amiguete!
¿Acaso no cuenta con las mejores actuaciones musicales vistas desde que Los Romeros de la Puebla cantaron en Isla Fantasía? Con estrellas internacionales como la rubia de Europa del Este con problemas de depilación bigotil que, micrófono en mano, te suelta el “ Eeeebri naí in mai drimssss” (bastante bien por cierto); los amigos del acordeón; el hombre del xilofón raro (tocando Bésame Mucho, manda cojones); la rumana que, niña en brazos (lamentable) rompe el silencio con un “Uuuunaaa ayuuudaaaaaa pro favóoooooo”; el guate del ampli en la mochila (aún tengo secuelas auditivas tras tragarme toda la de Guantanamera con la puta mochila a un palmo de mí). Y por supuesto, la estrella patria. El único. Aquél que cada mañana, impasible el ademán, intenta venderte el periódico La Calle. Aquél que, con la modulada y aterciopelada voz que proporciona la ingesta indiscriminada de cazalla, elimina cualquier somnolencia de tu cuerpo. Aquél que recorre todo el vagón con sus pantuflas. Aquél que, en la época navideña, intenta venderte el periódico pandereta en mano al grito de “Ande ande ande, la Marimorena”. Y cuando digo al grito, digo al grito. Vamos, que lo canta en Belén, y me sé de una que aborta espontáneamente. His the man. El Gordito de Triana. Vel.lo pa creel.lo, oigan.
Y la prueba definitiva: ¿Acaso los niños no se lo pasan teta disfrutando del viaje, correteando de aquí para allá y dándole a la palanquita de la puerta, mientras que los adultos arrastran su cara de asco a lo largo y ancho del vagón? Los niños extasiados, los padres asqueados. Si esto no es un parque de atracciones, ya me dirán ustedes qué leches es. Aceptamos mierda como animal acuático.
Y después del ratito indispensable de crujir de huesos y rechinar de dientes, me despido ya. Recuerden que cada vez que bajen los escalones de una boca de Metro y no se rompan la crisma en el intento, entrarán en un mundo mágico, de mil y una aventuras y diversión, un mundo de gusiluz, pequeños ponys y osos amorosos.
Er...¿alguien puede pasarme el teléfono de alguna autoescuela apañá ?