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lunes, marzo 06, 2006

TPeando.

Nico Abad sigue dando rabia (como cualquier persona que lleve una tirita de cinta aislante en el mentón) y mi vena friki reclama la guillotina para los responsables del nuevo doblaje de Humor Amarillo (vaaale, aceptamos gacela Thompson como coletilla graciosa), pero es justo reconocer que Polancovision (alias Cuatro) programa series de calidad en horario prime-time como servidor bate récords de colocación de paréntesis en un mismo párrafo.

Los americanos tendrán a Bush, pero también a los mejores guionistas en cuanto a series de televisión se refiere. Aunque no nos podemos quejar, nosotros tenemos a Ana Obregón. Pausa valorativa. Bien, ese último reducto para guionistas que encontraron vida más allá de la ESO (dentro de ella ya es más discutible) ha dado criaturas como Frasier, Los Soprano, Roma, A dos metros bajo tierra, The Closer ( sólo he visto dos capítulos, pero para criterio el mío y el de mis cojones) y, sobretodo, House.
¿Y a tí, qué coño te duele?

Ah, el Dr. House. Uno cree que personajes así sólo pueden existir en una serie de televisión, el cine, o en un libro. La apuesta de los creadores y guionistas por potenciar su personaje hace que muchas veces los secundarios queden un poco diluidos o que, a semejanza de los diálogos de Groucho, las réplicas de los mismos sean para House centros al área con el portero leyendo el Diez Minutos. Pero claro, cualquiera se diluye ante una personalidad como la suya. Y si algunos diagnósticos o métodos de detección son inverosímiles en la medicina real, pues qué quieren que les diga, me importa un carajo. Total, aunque fuesen más ajustados a la realidad me seguirían sonando a chino...y en una serie de ficción, existe un pacto con el telespectador que reza "está bien, siéntate, mira y disfruta. Puede que algunas cosas que salgan sean tan reales como Papá Noel, pero, siempre que no sean insultos a tu inteligencia, pásalas por alto". O si no, hablemos del efecto CSI, consistente en ampliar una imagen en una pantalla de ordenador tropecientasmil veces y, con un botón mágico, dar nitidez total a una imagen pixelada a más no poder. Yo quiero ese puto botón, Grissom.

No voy a hablarles más sobre el argumento, ni a hacer una ficha de los personajes. Ni falta que hace. Mírenla o mueran. Porque si de mayores quisiéramos ser un cojo hijo de puta (que hay que decirlo más), sería éste. Ah, si han leído algo de Sherlock Holmes, lo disfrutarán más. Elemental, querido Wilson.

Pd.- Escuchando el último gran éxito de Aznar, "No negocié, sigo siendo el mismo de ayer", me viene a la cabeza aquella frase del Sargento de Hierro. Porque Aznar, salao, tú no serás de Oklahoma...¿no?

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